Sistema Inmune - Partes, Funciones y Órganos

El Sistema Inmunológico es el encargado de defender, proteger y autorregular el cuerpo humano de agresiones externas.

Reconociendo cualquier elemento que sea antígeno o extraño a nuestro organismo, independientemente de si es patógeno (dañino) o inocuo para él.

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Los antígenos pueden ser microorganismos como bacterias, virus u hongos, que pueden infectar el cuerpo, también tejidos, prótesis u órganos trasplantados ya que son estructuras extrañas para nuestro organismo ya que el sistema inmunitario puede rechazarlos.

Y por último pero no menos importantes, los tumores benignos y malignos también son considerados antígenos, porque, aunque sean generados por nuestro organismo, son elementos dañinos y el sistema inmune debe procurar que no sigan creciendo de tamaño ni multiplicándose.

El Sistema Inmune tiene órganos repartidos por todo el cuerpo humano para dar respuesta defensiva a todo el organismo.

Funciones del Sistema Inmune

El sistema inmunitario cumple sus funciones con lo que llamamos respuestas inmunes, que pueden ser innatas (es inespecífica y constante durante la vida del individuo) o adquiridas (son específicas y van variando ya que se van perfeccionando a medida que el individuo va creciendo), estos conceptos son importante a la hora de explicar las 3 funciones del Sistema Inmunitario:

Reconocer elementos externos

Reconocimiento de elementos externos para neutralizarlos, esos elementos pueden ser biológicos, físico-químicos (tóxicos, radiaciones, prótesis…), células envejecidas, tumores o trasplantes, y patógenos (virus, hongos, bacterias, protozos, parásitos ).

A nivel patológico hay que tener en cuenta también que el sistema inmunitario puede atacar al propio organismo por error derivando en enfermedades auto-inmunes, cuyas causas se desconocen pero que tienden a ser hereditarias.

Defensa del Cuerpo Humano

Defensa de esos elementos gracias a los glóbulos blancos o leucocitos que se desarrollan en la médula ósea para madurar en el bazo y el timo, y después recorren todo el organismo gracias al sistema linfático y al sistema circulatorio.

Existen dos tipos de leucocitos:

Células que capturan a los elementos externos en su interior y los “devoran” mediante unos procesos moleculares que se denominan fagocitosis, funcionan como respuesta inmune innata.

Además los fagocitos se dividen según su capacidad fagocítica, que significa que estas células están “equipadas” con moléculas que son receptoras y que atraen ciertas sustancias químicas que indican que hay elementos externos:

  • Fagocitos Profesionales: su capacidad fogocítica es alta, están especializados en reconocer antígenos específicos, son las células dendríticas, los neutrófilos, macrófagos, monocitos y mastocitos.
  • Fagocitos No Profesionales: células que tienen una baja capacidad fagocítica, porque no llevan incorporadas esas moléculas receptoras pero cuya función de fagocitosis es igual de efectiva para otros elementos externos. Aquí se incluyen las células epiletales (piel), endoteliales (vasos sanguíneos), fibroblastos, linfocitos y la linfa.

Células que aprenden a reconocer, recordar y procesar los antígenos, eliminando principalmente los que puedan aparecer en el sistema cardiovascular. Como hemos visto en el punto anterior, pertenecen a la familia no profesional de los fagocitos, pero son tan relevantes para el sistema inmune que se estudian por separado.

Este tipo de glóbulos blancos que producen anticuerpos para defender al organismo también se divide en 3 tipos:

  •  Linfocitos B: constituyen el 40% de los leucocitos o glóbulos blancos de todo el cuerpo y se responsabilizan de la inmunidad humolar (líquidos del organismo), se crean en la médula ósea donde maduran para desplazarse hasta el bazo y son transportados por el sistema linfático a todo el organismo.
  •  Linfocitos T: son el 30% de los leucocitos y siendo responsables de la
    inmunidad celular, se crean en la médula, maduran en el Timo y recorren el
    organismo por el sistema linfático.
  • Linfocitos NK: sus iniciales viene por ser “Natural Killer”, células que se
    dedican a matar al instante cualquier antígeno que encuentren en el organismo, por lo tanto su respuesta inmune es innata, al contrario que la de los linfocitos B y T que es adquirida ya que aprenden a identificar al antígeno, acabar con él y recordarlo gracias a su memoria celular.

Homeostasis

Homeostasis (homeóstasis) celular del cuerpo humano, que implica mantener el equilibrio del organismo mediante un mecanismo auto-regulador.

En lo que al Sistema Inmunitario se refiere, la homeostasis hace que vuelva la estabilidad a las células que se han disparado en la respuesta inmune y permite mantener un número constante de células en nuestro cuerpo.

Esto hace que se activen unos sintetizadores que impiden que los linfocitos mueran después de la respuesta inmune, para que puedan sobrevivir los que hayan guardado en su memoria la exposición al antígeno y queden preparados para otra posible activación.

Partes del Sistema Inmunológico

El Sistema Inmune no sólo trabaja a nivel interno luchando contra los antígenos, sino que también tiene barreras para prevenir la entrada de los mismos en nuestro organismo, la principal es la piel, después serían las mucosas, las vías respiratorias y el ácido estomacal.

Por lo que hemos visto hasta ahora, el Sistema Inmunológico tiene órganos repartidos por todo el cuerpo humano para dar respuesta defensiva a todo el organismo, por lo cual su trabajo se solapa con el del Sistema Linfático y el Sistema Circulatorio.

Sistema Inmune - Partes y Funciones

Órganos de Sistema Inmune

Los 3 sistemas mencionados anteriormente comparten los órganos donde se crean, maduran y transportan los glóbulos blancos.

De hecho, podemos distinguir los órganos inmunitario como órganos linfoides primarios (médula ósea y timo) y órganos linfoides secundarios.

Órganos linfoides primarios

Los órganos linfoides primarios son aquellos órganos donde se considera que las células que darán respuesta inmune, maduran para después ser transportadas, y son la médula ósea y el timo.

 

En la médula ósea se da la hematopoyesis que es la creación de todas las células sanguíneas (glóbulos rojos), incluyendo las células que inmunizarán el organismo (glóbulos blancos).

Aquí “nacen” entonces todos los tipos de leucocitos que existen, algunos maduran en la propia médula ósea como sería el caso de los Linfocitos B, y otros maduran en otros órganos como los Linfocitos T o en la sangre como algunos Fagocitos.

El timo es el órgano responsable de que maduren los Linfocitos T, y de enviarlos al torrente linfático para dar respuesta inmunológica a las células.

Órganos linfoides secundarios

Los órganos linfoides secundarios serán el escenario donde los leucocitos actúen contra los antígenos, y por tanto los responsables de transportarlos por todo el organismo para protegerlo.

Los ganglios linfáticos son grupos de nódulos repartidos por todo el organismo, unidos por los vasos linfáticos y donde se acumulan los linfocitos B y T para dar respuesta inmunológica cuando sea necesario.

El bazo es el órgano donde, una vez maduros, irán los Linfocitos B y se repartirán por el organismo mediante el Sistema Linfático para dar respuesta inmunológica a la linfa y la sangre.

El tejido linfoide asociado a mucosas o MALT (Mucosa-associated Lymphoid Tissue) son una serie de estructuras linfoides que están en el tracto intestinal, el respiratorio o el urinario, especializados en luchar contra los patógenos en zonas localizadas. Aquí entran en juego las amígdalas o adenoides, la nasofaringe y las placas de Peyer del estómago.

Los vasos sanguíneos y los vasos linfáticos son los conductos por los que transportan la sangre y la linfa respectivamente, circuitos que permiten a los glóbulos blancos “viajar” y dar respuesta inmunológica a todo el organismo.

 

Células del Sistema Inmunológico

Las células del Sistema Inmunológico son las mismas que las del Sistema Linfático, y más concretamente del llamado Sistema Hematopoyético que es el que concierne al funcionamiendo de la médula ósea.

Hemos explicado que en ella se crean los leucocitos o glóbulos blancos y hemos visto su clasificación, pero vamos a profundizar brévemente en ella bajo el contexto de la hematopoyesis.

En la médula ósea o espinal se encuentran las células madre multipotenciales o stem cells, células que irán dividiéndose en progenitoras y que al madurar pasarán al sistema circulatorio para cumplir diferentes funciones.

Una de esas funciones es la respuesta inmunológica, que la darán los leucocitos y que se dividen en dos líneas según su estructura celular:

1. LÍNEA MIELOIDE: cuando los leucocitos dan respuesta inmunológica innata en forma de Fagocitos en el torrente sanguíneo del Sistema Circulatorio, excepto los fagocitos macrófagos y las células dendríticas cuya respuesta es innata y adquirida.

2. LÍNEA LINFOIDE: cuando los glóbulos blancos dan respuesta inmunitaria adquirida en forma de Linfocitos B y T, y respuesta inmune innata las Células o Linfocitos NK.

En resumen, el Sistema Inmunológico se encarga de proteger, defender  y autorregular el cuerpo humano.