Hígado

A pesar de no tener mayor protagonismo como otros miembros (corazón, cerebro) el hígado es un órgano insustituible para el cuerpo humano.

Situado en el lado derecho bajo las costillas, este órgano se encarga de cumplir con más 500 funciones vitales que lo mantienen conectado con todo el cuerpo.

Debido a las importantes funciones que cumple, que posteriormente te mencionaremos, este órgano es clave en gran medida en el disfrute de una buena salud.

Funciones del hígado

Al estar encargado de más de 500 funciones vitales, se podría decir que el hígado es el laboratorio de nuestro cuerpo. Por lo tanto, a continuación, mencionaremos algunas de las funciones más importantes y estudiadas de este.

  • Producción de bilis que permite la eliminación de desechos y descomponer las grasas en el intestino delgado durante la digestión.
  • Producción de proteínas específicas del plasma sanguíneo.
  • Incide en la producción de colesterol y determinadas proteínas para la transportación de grasas en todo el cuerpo.
  • Conversión de exceso de glucosa para luego ser convertida en energía.
  • Equilibra los niveles de aminoácidos para la formación de unidades de proteínas.
  • Ayuda con el procesamiento de la hemoglobina ya que en él se almacena el hierro.
  • Transforma los ácidos tóxicos o dañinos en Urea.
  • Contribuye a la depuración de la sangre contra sustancias tóxicas.
  • Regula la coagulación sanguínea.
  • Produce factores de inmunidad para hacer frente a las infecciones.
  • Colabora con la eliminación de bacterias por medio del torrente sanguíneo.

Partes del hígado

Si hablamos de su fisiología como tal, este se divide en lóbulo derecho y lóbulo izquierdo.

Sin embargo, su estructura se divide en más segmentos incluyendo células para actuar como mecanismo de transporte o de protección.

  1. Hepatocitos. Son células presentes en el hígado con la misión de cumplir funciones hepáticas además de almacenar hierro, glucosa, grasas y metabolizar sustancias dañinas para luego ser expulsadas.
  2. Células de Kupffer. Estas células presentes únicamente en el hígado se encargan de chequear los glóbulos blancos. Una vez que estos pierden funcionalidad procede a destruirlos, sacarlos de circulación y propiciar la producción de nuevas células.
  3. Lóbulo izquierdo. Los lóbulos no cumplen una función como tal si no para marcar la distribución anatómica. Estos sirven para diferenciar y dividir el hígado en dos áreas. El lóbulo izquierdo está situado por encima del estómago.
  4. Lóbulo derecho. Es más grande que el izquierdo y cuenta con mayor espacio en el área abdominal y mayor incidencia por encargarse de la recepción del riego sanguíneo impulsado por la arteria hepática.
  5. Arteria hepática. Es el vaso encargado de transportar la sangre alimentada de oxígeno y nutrientes hacia el hígado para nutrir a los hepatocitos.
  6. Vena porta. Aunque la arteria hepática colabora con la irrigación sanguínea, es la vena porta quien realiza el 80% del trabajo. Esta procede a tomar sangre de los intestinos y vaso y la traslada hasta el hígado donde será depurada según las necesidades del organismo.
  7. Venas hepáticas. Luego que el hígado ya ha depurado y desoxigenado la sangre, las venas hepáticas o vasos sanguíneos conducen la sangre limpia hasta el corazón.
  8. Vesícula biliar. Actúa como un saco para el almacenamiento de la bilis quien solo hace presencia bajo situaciones específicas como, por ejemplo, en la digestión. Gracias a esta sustancia generada por los hepatocitos se puede llevar a cabo la descomposición de los alimentos satisfactoriamente.
  9. Conducto cístico. Como su nombre lo indica es uno de los conductos dentro de la vesícula biliar comisionado en trasportar secreción biliar desde allí.
  10. Conducto hepático común. Es el conducto principal que nace del hígado y se conecta con el conducto cístico para recibir la bilis creada por los hepatocitos y ser almacena o trasladada al sistema digestivo.
  11. Conducto colédoco. Es el que mantiene unido el conducto cístico con el conducto hepático común. Tal enlace permite que por medio de este conducto viaje el ácido biliar hasta cierta parte del sistema digestivo donde trabajará en la descomposición de los alimentos.
  12. Ligamento coronario. Es una telilla formada de tejido fibroso que se encarga de mantener en buen estado tanto la estructura física como posición del hígado.
  13. Ligamentos triangulares. Se encargan de que la estructura del hígado esté en armonía. Haciéndolo de una forma triangular, estos ligamentos mantienen alineado el lóbulo derecho, así como el izquierdo para que se ajusten en la cavidad abdominal.
  14. Ligamento redondo. Es un tipo de cordón fibroso que se extiende desde la parte inferior del hígado hasta el duodeno con la intención de asegurar el paso correcto del ácido biliar en apoyo a la vena porta y la arteria hepática.
  15. Ligamento falciforme. Siendo igual una porción de tejido fibroso, trabaja en vigilar que el hígado se mantenga bien adherido en el diafragma como en las paredes de la cavidad abdominal.

Enfermedades del hígado

Aunque el hígado cuenta la capacidad de regenerarse, ciertas lesiones pueden causar daños irreversibles que comprometan su funcionalidad.

Entre las afecciones más comunes que se pueden desencadenar en el hígado están las siguientes:

Cirrosis

Es una enfermedad crónica que va destruyendo lentamente el hígado y como consecuencia su funcionamiento.

Esto trae como resultado el libre tránsito de la sangre impidiendo que el hígado realice funciones importantes como:

  • Controlar las infecciones
  • Purificar la sangre de bacterias y toxinas
  • Metabolizar los nutrientes, hormonas y medicamentos
  • Favorecer la producción de proteínas para coagulación sanguínea

Hepatitis A

Es un tipo de virus que causa alteraciones en el hígado y otros órganos del cuerpo como inflamación y protuberancias a causa de los tejidos afectados por el virus.

Si bien es cierto que estas son las más conocidas, no son las únicas. Entre otras afecciones severas del hígado esta:

  • La hepatitis B y C
  • Enfermedades hereditarias tales como hemocromatosis y enfermedad de Wilson.
  • Hemangioma hepático
  • Cáncer de hígado
  • Absceso hepático amebiano
  • Peritonitis secundaria

Por lo tanto, ante síntomas de cansancio, ascitis (acumulación de líquido), sangrado digestivo, Ictericia (piel amarilla) y dolor abdominal, no dudes en realizarte un chequeo para cuidar el hígado.

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